Entrevistamos a María José Ureta, Jefa de la Oficina de Economía Circular del Ministerio del Medio Ambiente (MMA) y con ella abordamos diversos temas como la Ley REP en 2026 y sus desafíos regulatorios, las oportunidades pendientes en el reciclaje domiciliario y cómo, a su juicio, la perspectiva femenina influye de manera positiva en el mundo de la sostenibilidad. Esto fue lo que nos contó.
¿Qué se puede destacar de la implementación de la Ley REP en 2026?
La Ley REP representa un cambio de paradigma profundo que exige transformar hábitos muy arraigados en la industria y la ciudadanía. Esto no ocurre de la noche a la mañana; es un proceso que requiere gradualidad y un trabajo coordinado. Por eso, al mirar la fotografía de este 2026, vemos una implementación progresiva que ya muestra avances muy significativos.
En términos normativos, hoy contamos con decretos de metas vigentes para neumáticos, envases y embalajes, aceites lubricantes, y aparatos eléctricos, electrónicos y pilas. A esto se suma el decreto de baterías, que acaba de cerrar una exitosa consulta pública con alta participación de los actores, y el de textiles, incorporado como producto prioritario en 2025, que ya inició su proceso de diseño regulatorio.
Si bien el desafío de sumar más productores sigue vigente, el universo actual de actores adheridos a los Sistemas de Gestión es contundente: en neumáticos registramos más de 250 productores y en envases superamos los 1.500, representando en ambos casos cerca del 80% del mercado nacional.
La capacidad instalada también ha crecido de manera relevante en estos últimos 10 años. Nuevas plantas de clasificación, pretratamiento y valorización en funcionamiento, puntos de recepción y almacenamiento operados por los Sistemas de Gestión en un número importante de comunas, y más de 60 municipios con recolección selectiva de envases.
Por otra parte, si bien la integración efectiva de los recicladores de base sigue siendo un desafío relevante, actualmente hay cerca de 3.700 recicladores y recicladoras certificadas e inscritas en el Registro Nacional y más de 50 cooperativas constituidas. Su labor es clave para avanzar hacia una economía circular con justicia social, que reconozca y dignifique su aporte histórico a la sostenibilidad del país.
Todos estos hitos tangibles nos hacen mirar con mucho entusiasmo los próximos años de la REP en el país.
¿Cuáles son actualmente los desafíos y oportunidades de la REP?
Desde el Ministerio del Medio Ambiente, la percepción sobre estos primeros diez años de la Ley REP es fundamentalmente positiva, aunque reconocemos que ha sido un camino desafiante y que aún hay espacios relevantes de mejora.
La REP es un cambio estructural en la forma cómo nos relacionamos con los residuos. Los desafíos que hoy se presentan son propios de una política que introduce un cambio de paradigma y que requiere dar un nuevo salto, tomando en cuenta los aprendizajes de estos primeros años de implementación del Decreto de Envases y Embalajes y de Neumáticos.
Los desafíos que hoy se identifican no sólo orientan la revisión de los decretos vigentes de envases y embalajes y neumáticos, también son insumo directo para el desarrollo de los decretos que vienen. Cada decreto implica una complejidad técnica, regulatoria y de coordinación enorme, especialmente en su proceso de elaboración, proceso que en sí ya es un gran desafío.
Reconocemos que hay áreas que requieren fortalecimiento: la fiscalización y la coordinación interinstitucional y con otros actores clave de la cadena es uno de los nudos más importantes. También fortalecer la trazabilidad y la infraestructura de valorización en regiones. Una oportunidad concreta que vemos es el desarrollo de nuevos empleos verdes asociados a la valorización de residuos que pueden transformar la industria del reciclaje en un motor de desarrollo económico regional, especialmente en zonas donde hoy no existe infraestructura. Hoy como Ministerio, nos encontramos trabajando arduamente en resolver esas problemáticas.
Sin embargo, la Ley REP implica cambios en múltiples actores y requiere de la colaboración de toda la cadena de valor. Los desafíos que hoy tenemos por delante no los resuelve ningún actor por sí solo, por lo que se requiere la voluntad de toda la cadena para que la implementación de esta ley sea exitosa.
El músculo de reciclar todavía no está del todo fortalecido a nivel domiciliario, ¿cómo crees que debe promoverse la participación ciudadana considerando que en nuestro país no existen incentivos -ni positivos ni negativos- para reciclar?
La participación ciudadana es fundamental, y por ello, la educación ambiental es tarea de todos.
Según el estudio recientemente lanzado por País Circular y Ambidextro “Pulso REP”, el 60% de los actores expertos encuestados percibe que la ciudadanía no ha respondido positivamente a la separación en origen, y el 70% evalúa negativamente la efectividad de las estrategias de educación ambiental actuales para generar un cambio de hábito permanente. Y aquí nuevamente el actuar colaborativo y coordinado de todos los actores es fundamental.
Desde el Ministerio estamos haciendo campañas de concientización y sensibilización permanentemente, dando a conocer la ley y sus beneficios, poniendo a disposición material didáctico para que las personas sepan cómo y dónde entregar sus residuos. Pero para aumentar el impacto de estas campañas necesitamos de otros actores, y vemos a los sistemas de gestión y a los gestores, sobre todo a los recicladores de base, como unos aliados fundamentales. Ellos llegan a las casas, reciben los residuos e interactúan con la ciudadanía de forma permanente. Por esto mismo, los avances en esta materia necesitan de una coordinación y alineación estratégica de todos los actores de la cadena.
A nivel de MMA, ¿se destinarán recursos a la educación medioambiental?
Todos los años se destinan recursos que buscan concientizar y sensibilizar a la ciudadanía, a través de campañas comunicacionales como “reciclar es la cumbia”, la generación de material gráfico, la realización de cursos e-learning, entre otros. Junto con mantener y fortalecer el desarrollo de campañas y materiales educativos, queremos trabajar fuertemente de forma coordinada y articulada con toda la cadena de valor – sistemas de gestión, gestores, municipios, recicladores de base y sociedad civil, con el fin de hacer sinergia y amplificar el impacto de lo que estamos comunicando. Cada uno de estos actores tiene un punto de contacto distinto con la ciudadanía, y si logramos alinear esos mensajes y articular esfuerzos, podemos multiplicar el alcance en este ámbito.
¿Desde la perspectiva del MMA, ¿cuáles son los próximos desafíos para el reciclaje en Chile?
En términos regulatorios y de gestión pública, el panorama que viene es sumamente desafiante. Por un lado, nos toca el proceso de actualización de los decretos de neumáticos y de envases y embalajes. Por otro lado, en los próximos años tendremos vigentes las metas para más de la mitad de los productos prioritarios, incluyendo aparatos eléctricos y electrónicos y aceites y lubricantes. Esto nos exige una enorme capacidad de coordinación y eficiencia; necesitamos un Estado ágil, capaz de acompañar con un marco regulatorio sólido la velocidad y el dinamismo que requiere la operación en terreno.
Desde el punto de vista técnico y económico, el gran reto es asegurar que el crecimiento de la capacidad instalada para valorizar estos productos se genere de forma equitativa a lo largo de todo el país, evitando el centralismo. Pero, además, debemos entender que de nada sirve recolectar y valorizar materiales si luego no tienen salida. Por eso, un desafío prioritario es el desarrollo de mercados secundarios competitivos. Necesitamos crear las condiciones habilitantes y los estándares de calidad que le den confianza a la industria para incorporar con seguridad la materia prima reciclada en sus procesos.
Finalmente, el éxito de esta estrategia pasa por la integración y la certeza jurídica. Esto implica, por una parte, armonizar la Ley REP con otras normativas vigentes, como la Ley de Bolsas Plásticas y la Ley de Plásticos de un Solo Uso, para que conversen de manera fluida. Y, por otra, abordar la regulación de los movimientos transfronterizos de residuos, algo que cobrará mucha fuerza con los aparatos eléctricos y electrónicos. Nuestro objetivo es estandarizar procesos y agilizar flujos para que tanto los gestores como los futuros sistemas de gestión puedan operar con planificación, certeza y reglas del juego lo más claras posibles.
Desde tu perspectiva profesional personal, ¿cómo visualizas el reciclaje en cinco años más?
Visualizo el reciclaje como una industria más madura y diversificada, que ha crecido sustancialmente para convertirse en una solución real al manejo de los residuos que generamos. Sin embargo, mi mirada es que no podemos poner el foco únicamente en el reciclaje. A nivel latinoamericano estamos liderando los rankings de generación de residuos, y eso es una realidad que no nos enorgullece y que nos exige actuar con urgencia.
Por eso, de aquí a cinco años, el verdadero éxito no se medirá solo por cuánto reciclamos, sino por cuánto logramos dejar de generar. En los próximos años debemos implementar los incentivos necesarios para disminuir la generación de residuos desde el origen. Junto con expandir la capacidad del reciclaje, nuestro trabajo estará en la prevención y en la reducción, poniendo los ojos en como viabilizar alternativas que incorporen mecanismos de reutilización. El futuro del sector no es sólo gestionar mejor los materiales que descartamos, sino transformar de raíz la forma en que consumimos.
¿Cómo ves el rol de las mujeres en el mundo de la sostenibilidad?
Las mujeres juegan un rol fundamental en el mundo de la sostenibilidad, tanto desde el liderazgo estratégico como desde la acción territorial. En la implementación de la Ley REP esto es especialmente visible: hoy vemos a mujeres liderando sistemas de gestión, gobiernos locales, asociaciones gremiales y cooperativas de recicladores de base a lo largo de todo el país, aportando una mirada que integra con mucha fuerza la dimensión ambiental con la social y comunitaria.
Desde una perspectiva más personal, creo que las mujeres aportamos una capacidad muy valiosa para integrar y procesar múltiples factores a la vez ante desafíos de carácter multidimensional. Históricamente, las mujeres hemos estado en el centro de las tareas del cuidado y de la crianza —sea esto deseable o no— y esa experiencia nos ha entregado una escuela de pensamiento única: una visión periférica que atiende lo macro sin descuidar el detalle y que pone la sostenibilidad de la vida en el centro. Aunque avanzar hacia un futuro sostenible exige que los cuidados sean una corresponsabilidad de toda la sociedad, esa trayectoria histórica nos ha dado a las mujeres una manera diferente y complementaria de abordar los problemas. No se trata de un liderazgo mejor, sino de uno distinto, caracterizado por una empatía innata que es clave para escuchar, tender puentes, habilitar caminos y generar los grandes consensos que este sector tanto requiere.
Escrito por: María Fernanda Baldrich Advis
María José Ureta Fagalde / Ministerio del Medio Ambiente
Nicolas Apablaza Torres Alvaro Mujica Orlando Ávalos López
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